La preclusión es una figura del derecho procesal que implica la pérdida o extinción del derecho a realizar un acto dentro del juicio, cuando no se ha ejercido en el momento oportuno, se ha ejercido de manera incompatible con otro acto o ya se ha ejercido válidamente una vez.
En un proceso judicial cada etapa tiene su tiempo y lugar, y una vez que esa etapa se cierra, ya no es posible volver atrás para hacer lo que no se hizo a tiempo. Esta regla garantiza orden y seguridad jurídica, impidiendo que las partes alarguen innecesariamente los juicios o busquen modificar el curso del procedimiento una vez que ciertos momentos procesales han concluido.