La actual crisis mundial derivada de la llegada del COVID-19, ha afectado a diversos sectores de la población y los hombres y mujeres en situación de prostitución no podrían ser la excepción.

La cuarentena que se ha impuesto en diversos países ha dado origen a nuevas modalidades de negociación, muchas personas que ejercen la prostitución sea de forma obligada o por propia voluntad han optado por la prostitución digital como medio alterno de prestación de servicios.

Según datos de la Fundación Scelles, derivado de esta crisis las victimas de prostitución, en su mayoría mujeres, corren el peligro de ser invisibilizadas aún más, ya que el confinamiento al que se están viendo obligadas y la reclusión que de continuo experimentan en estos momentos es prácticamente total.

Como la mayoría de lugares en los que se les explota han cerrado sus puertas se ven obligadas a buscar nuevas opciones con el fin de poder hacer frente a los pagos de sus necesidades primarias o como en muchos casos de las de sus hijos.

Ante esta situación sectores de la sociedad civil se han pronunciado por la urgencia de la creación del Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores Sexuales en México, con la finalidad de que tanto aquellos que se ven forzados a ejercer la prostitución como los que la realizan por voluntad propia vean garantizados sus derechos como trabajadores no asalariados, usando como trampolín para dicha pretensión la sentencia del amparo 112/2013, del Juzgado Primero de Distrito en materia Administrativa de la Ciudad de México, mediante el cuál se reconocía el carácter de trabajador no asalariado a miembros del centro comunitario,Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez” A.C.

Fuentes:
http://fondationscelles.org/fr/

https://es.calameo.com/read/00013739433cb743b6678

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